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Protección de navegación infantil con Baby Google

Protección de navegación infantil con Baby Google quiere hacerse un hueco en el mercado infantil. Y lo hace preparando el lanzamiento de una versión de su navegador Chrome y de su canal YouTube adaptada para los menores de 12 años.

Los niños son el futuro… de Internet. Así lo cree Google y así lo demuestra al poner en marcha un proyecto que tiene como objetivo crear una versión de Chrome y del canal de vídeos YouTube enfocadas a niños menores de 12 años. Esta iniciativa única nace de la idea de prestar un mejor servicio, y más seguro, a esta generación, que cada vez demanda más y más atención, tal y como declaraba la vicepresidenta de la compañía, Pavni Diwanji, al diario USA Today.
Y es que es innegable que en los últimos años los niños han ido ganando más presencia en el mundo online y que, cada vez, están mucho más familiarizados con los diferentes dispositivos de conexión, con los que se manejan con una impresionante habilidad.
Este imparable crecimiento en el interés de los jóvenes por Internet ha hecho de detonante para que Google pusiera sus ojos en este nuevo nicho de mercado, casi sin explotar por las grandes compañías de tecnología, y se decidiera a presentar esta peculiar apuesta navegar sin peligros.

La idea es ofrecer una alternativa real a los niños para que puedan navegar por Internet sin correr ningún tipo de peligro,

además de presentarles la oportunidad de disfrutar de su experiencia, con una plataforma totalmente adaptada a los gustos de su edad y a contenidos que sean aptos para todos los públicos.

El lanzamiento de este proyecto está previsto para este año, aunque no hay fecha exacta. Lo que es seguro es que estos servicios dispondrán de todas las medidas de control parental que ha desarrollado Google.
Detrás de todo esto, Google esconde una segunda razón: la controvertida Ley de Protección de la Infancia de la Comisión Federal de Comercio en Estados Unidos, que sanciona con cuantiosas multas el uso de información de menores sin el consentimiento de sus padres.

El caso más conocido es el de la corporación Yelp, que fue multada con 450.000 $, es decir, alrededor de 360.000 €, por no incluir ningún tipo de control de edad en su aplicación de calificación de restaurantes. En cualquier caso, es innegable que cada día son más los menores de edad que utilizan los productos de Google.

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Un asunto al que ha hecho referencia la propia vicepresidenta de Google, Diwanji, quien explicaba que la idea de desarrollar
este tipo de proyectos nacía impulsada por los propios empleados de la compañía que tenían niños y que conocían las necesidades de estos y todos aquellos riesgos a los que tenían que enfrentarse en la Red.
Unos peligros y unas necesidades a las que no siempre responden bien o de la forma más correcta los tradicionales servicios de Chrome y YouTube, que están diseñados para un público más adulto.
En la actualidad, se está produciendo un cambio en los hábitos de consumo: los niños de la casa ya no ven lo que veían antes
y ya no consumen los contenidos que consumían antes.

Los pequeños utilizan cada vez más las nuevas tecnologías y lo  hacen de una forma independiente, sin estar constantemente bajo la supervisión de sus padres o de un adulto. No en vano, el tiempo de ocio de los pequeños ya no está ligado a aquello que sucede en el hogar o de lo que ven sus progenitores.

Así, los datos que aportan los diferentes estudios realizados, como, por ejemplo, el desarrollado por la compañía británica
Ofcom, no pueden ser más claros al respecto: dos de cada tres niños menores de siete años de edad tiene acceso a un tablet.
Asimismo, el porcentaje de menores que disponen de una televisión en su habitación ha caído en 20 puntos porcentuales desde solo 2009. Se trata de una transformación en los usos y costumbres de los pequeños, que señala un radical cambio de consumo, y que pone de relevancia que Internet y los servicios que ofrece la Red han ido ganando importancia en la forma de entretenimiento de los niños y de los preadolescentes.

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Pese a esto, los niños de entre 8 y 11 años ya se descubren como usuarios recurrentes y activos en la red de vídeos, y hacen malabarismos para saltarse los controles y acceder al contenido que les apetezca.
De esta forma, el 93% de los consumidores tweens es usuario habitual de YouTube, según los datos de un estudio realizado por The Marketing Sotre para KidSay, que recoge The Wall Street Journal.
Sin embargo, todos estos jóvenes no sólo consumen vídeos, sino que también acceden y hacen uso de todas las funcionalidades que ofrece la compañía. No en vano, un 69% asegura que tiene una cuenta dentro de YouTube. Capitalizar ese grupo de consumidores es, por tanto, un elemento al que YouTube tendrá que entregarse a partir del lanzamiento de su nuevo proyecto dedicado especialmente al público más joven.

Eso sí, estará obligado a mantener controles de privacidad mayores y a asegurarse de que los niños no accedan a contenidos que sean inadecuados. Si no deberá entregarse a su crítico más feroz: los padres.
Se trata, por tanto, de una prueba que no les conviene en ningún caso suspender, si quieren fidelizar todos estos usuarios para su servicio adulto y no perder las visitas de sus progenitores.

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Mientras llega este servicio no podemos cerrar los ojos. Y la realidad es que estas plataformas de ocio ya se han convertido en parte del proceso de aprendizaje de los más pequeños, por lo que hay que siempre hay que tomar ciertas precauciones sobre el acceso, los contenidos y también sobre la forma de presentarlo a los niños.
De este modo, en Google Chrome se pueden ajustar los controles parentales, pero este navegador, hasta el momento, no cuenta con ajustes personalizables para este punto. Por ello, podemos echar mano de extensiones para poder cubrir las áreas más elementales de protección y también para mantener a raya las webs que no sean recomendables para los niños. Algunas de estas extensiones son: Simple Profanity Filter, TinyFilter y StayFocusd. También existen otras soluciones más específicas como
K9 Web Protection, Net Nanny o las suites de seguridad de Internet de Kaspersky o Avira.
Pero, como no todo lo que existe en Internet es negativo, es nuestra labor como padres ofrecerles estas herramientas de la forma más atractiva a nuestros pequeños.

Una de las mejores formas que había hasta el momento era la de ajustar el aspecto de Chrome, y convertirlo en un colorido navegador, llenarlo con contenidos educativos y cargarlos de juegos para que los pequeños se familiaricen, poco a poco, con el
mundo online y aprendan a utilizarlo de la forma más beneficiosa posible para su desarrollo. Esperaremos para ver qué nuevas funcionalidades presenta las propuestas de Google para sus productos infantiles de Chrome y YouTube.